Parda
Parda, pardilla,
peluda como una ardilla.
Alelada como un oso panda
por más que la empujes no anda.
Parda, pardilla,
peluda como una ardilla.
Alelada como un oso panda
por más que la empujes no anda.
Es curioso cómo, por mucho que te imagines las posibles reacciones a una acción tuya, nunca aciertas. Aunque creas que las has imaginado todas, que no hay más opciones. Siempre te sorprenden. Hay veces que pasa algo que habías imaginado y todo eso pero, al menos en mi caso, cuando se trata de hacer algo que debe causar una reacción en otro, no acierto jamás.
También me pasa con las justificaciones a ciertas cosas... o me engañan y me convencen fácilmente, o es que pasa exactamente lo mismo.
La cuestión es, por lo tanto, la sorpresa. Ahora mismo no me vienen a la cabeza más ejemplos que el reciente, así que no puedo generalizar en lo que a mi experiencia se refiere. Pero tengo la ligera sensación de que es la primera vez que me decepciona algo así. Tampoco es una catástrofe, y realmente está siendo bastante suave y paulatino. Pero lo que queda en el fondo es eso: decepción y cabreo.
Pasarme el día de mala leche pensando en la estupidez y falta de empatía de alguien no me ayuda, y menos en el estado en que me encuentro ahora mismo (inestabilidad familiar, laboral y sentimental). Creo que uno de los problemas básicos es que siempre he buscado (y encontrado) apoyo en la gente, me he comportado como una niña que se apoya en la gente, pensando que ya llegaría el día en que yo aprendiera a hacer esas cosas que los demás hacían por mí porque yo no sabía. Al final resulta que no sé hacer nada realmente útil, de modo que no me encuentro a gusto en ninguna parte. La gente sigue su camino y yo no tengo ninguno... sólo me dejo arrastrar... y el problema es que el arrastre va perdiendo fuerza. E imagino planes que nunca tendré valor para llevar a cabo, y prefiero no imaginarme lo que me espera en el futuro cercano.
En un estado así, de caos y sentimiento de estupidez constantes, el hecho de que un asunto acabe en profunda decepción (decepción sorda, muda y tonta) lo único que hace es confirmarme en mi inacción. Para una vez que hago algo, con ilusión y tal... eso pienso. Pero son excusas, porque mi 'algo' no era algo realmente, era dejarme llevar otra vez.
Una hostia es lo que me hace falta.
Un beso Neumo
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